Durante el 2017 recibí entrenamiento para convertirme en Consultora de organización utilizando el Método Konmari, de la mano de Marie Kondo y su equipo. La verdad es que fueron días maravillosos, se sentía la energía en el salón en busca de cambiar el mundo y hacerlo más feliz a través del orden.

Ya tenía cuando lo recibí, unos 2 años y medio organizando oficinas y residencias, sin embargo, la tan repetida frase: quédate con lo que te haga feliz (keep what sparks joy!), resonó en mí, como si la hubiese escuchado por primera vez. Y es una dinámica tan pero tan simple, y  la vez tan abrumadora, y es la clave para que todo lo que tenemos a nuestro alrededor tenga sentido y acumular no sea un problema.

La experiencia de otras organizadoras, sentadas en mi mesa, me hizo experimentar junto con ellas, la satisfactoria y difícil realidad de muchas personas que anhelan cambiar sus vidas, que sienten que el orden es lo que necesitan para dar el siguiente paso profesional y personal, y que lo consiguen a través del acompañamiento de una organizadora profesional. OJO! hay muchos hombres en el mercado, he conocido varios y son geniales y en mi opinión, extremadamente profesionales.

Llegando de mi experiencia por el #surprofundo de mi país, donde recibí el 2019 muy agradecida por todo lo vivido durante el 2018, me dispuse a ver todos los capítulos de la tan esperada serie de Netflix: Tidying Up with Marie Kondo.  Me sentí tan identificada con cada experiencia, cada una de las familias que pudimos apreciar desde su realidad, me remontaron a uno o a varios clientes con realidades similares, y nueva a vez, tener FE en el proceso del cambio, cuando estamos claros que queremos cambiar.

De la serie puedo extrapolar 5 lecciones que le digo a mis clientes a diario:

No. 1 | No hay que sentir vergüenza por las condiciones de su hogar en el momento de la visita o empezar a trabajar. Las condiciones y las razones que los llevaron a estar en esa situación puede ser varias. De hecho hay un libro que recién hoy terminé de leer, titulado: “El Poder del Desorden, para transformar nuestras vidas”, que le daría tranquilidad a tanta gente que hemos conocido en estos 4 años. Ver la realidad de cada familia, tal cual es, es una herramienta vital para buscar una solución.

Identificar el problema, es el 50% de la solución.

No. 2 | Cuando queremos mantener un Hogar en Orden, no siempre vamos a contar con la ayuda de todos en casa. Eso pasa cuando el esfuerzo viene de los padres, o de la esposa y no del esposo. No siempre vamos a encontrar una respuesta positiva, pero eso no debe desanimarnos. Muchos esposos nos dicen que es imposible organizar a su esposa, y que todo va a volver a ser como era antes; en vez de arrugarnos el corazón y las energías, les confieso que me encanta la idea de demostrar que todos estamos en capacidad de sacar lo mejor de nosotros en determinado momento. Yo he hecho “casi apuestas”con los esposos, un poco raro, cierto?, pero la verdad es que quiero dejar en el aire que todos, absolutamente todos, podemos hacerlo. Lo cual me lleva a siguiente punto.

No. 3 | El tiempo no es importante, lo importante es la constancia. No todo el mundo se puede montar en un vehículo y dirigirse en una ruta que nunca ha hecho e intentar hacerlo en tiempo record. Lo interesante es que aprendemos a conocer, con el tiempo, como nos sentimos en el carro, lo que el vehículo es capaz de hacer, si nos sentimos más cómodos yendo a un destino a velocidad de Porshe en una carrera, o bien a la velocidad de transporte de estudiantes en una zona escolar, que según las leyes de tránsito debería ser de 25 kms/h.

No. 4 | Nuestro entorno determina, en muchos casos nuestro estado de ánimo.  Al levantarnos, podemos haber dormido unas 5 horas, podríamos decir que estamos agotados, sin embargo, el hecho de despertar e ir a un baño, con espacios definidos, los “potes” en los lugares donde deben de ir y el closet visiblemente prolijo, con todo lo que nos gusta o nos queda bien, vuelve todo tan fácil, y naturalmente, aunque no lo admitamos, nos hace sentir muy bien al despertar.

Si crees que no, intenta verlo de la otra manera. Te levantas, el inodoro tiene encima la toalla mojada de tu esposo, la que usó anoche, por cierto. Y en el marullo te das cuenta que entraste a bañarte, y no tenías una toalla a mano. Cuando sales a cambiarte abres tu closet y recuerdas que te dijeron que debías de ir de azul, por el aniversario de la compañía, y te vuelves loca buscando la blusa azul que te regaló tu cuñada. No la encuentras! Terminas poniéndote un abrigo de tu hija que más o menos te cierra, y sales a conquistar el mundo….así!

Bueno, si eso es lo que quieres, amén, pero no creo que sea lo que mereces.

No. 5 | Es difícil decir adiós a los objetos que pertenecieron a seres queridos o nos fueron regalados por ellos. Es una realidad que esos objetos nos recuerdan la persona, y las vivencias de una vida juntos. Separarnos del objeto, nunca, pero nunca, significa decir adiós, lo mejor de cada persona se mantiene dentro de nosotros, en nuestra mente y corazón. Es mejor conservar unas fotos que un closet lleno de las pertenencias de alguien fallecido. Siempre podrán crear temas de conversación alrededor de la fotografía, y colocarla en el lugar de la casa que mejor rinda homenaje a la vida de ese ser amado.


Nathalie Navarro

Konmari Consultant Trainee | Dominican Organizer

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