Por qué lo que organizo dura poco, es una pregunta muy común. Y con frecuencia viene a nuestra cabeza luego de haber invertido un hermoso y soleado sábado, organizando un closet, un librero o la cocina.

En mi experiencia trabajando con personas y familias, he encontrado seis razones por la que esto sucede y es probable que te sientas identificada con por lo menos dos de ellas.

1] Organizas sin concentración.

Imagina este escenario, te levantas temprano el sábado o ese día feriado, con el propósito de por fin atacar el reguero en esa área de tu casa. Decides que no harás nada más hasta que no termines. Te pones ropa cómoda, desayunas, y decides empezar a sacar y revisar cada pieza dentro del espacio.

¿Qué es lo primero que haces? Pones música. Si bien es cierto que todo es más divertido con la música que nos gusta acompañándonos, tan bien es una realidad que la música nos distrae, empezamos a tararear y a recordar, nos adentramos en la canción y sin son como yo, a bailar. Lo ideal en este proceso de revisión y/o depuración es conversar con nosotros mismos; sí suena un poco extraño, pero ya les explico. La depuración es un proceso personal, donde nos preguntamos, si lo necesito, si me queda, si tengo algo más en casa que cumpla ese propósito, si tengo mucho tiempo sin usarlo, si está vigente o expiró y sobre todo si me hace feliz.

Hay cosas en nuestro entorno que para otros no cumplen ningún propósito, pero a nosotros nos hace sentir geniales, nos roba una sonrisa o tenemos un vínculo emocional alto que no nos permite deshacernos de ello, por tanto lo conservamos; y es durante esa conversación con nosotros mismos que tomamos decisiones inteligentes y más racionales respecto a lo que tenemos en nuestro entorno.

Ya sabías que la música te distrae, y apagaste el altoparlante, y justo cuando vas a empezar, otro empieza a subir de volumen: tu familia. Ya seas que vivas con tu esposo, hijos o padres, simplemente no puedes echarlos de la casa. Cuando eres madre se hace más difícil lograrlo, porque ser madre siempre estará primero, pero la realidad es que la culpa del desorden te calcome y no sabes qué hacer. Mi recomendación es que reserves un tiempo para hacerlo y hazlo de dominio público, indícales a todos que te propusiste organizar esa área y que no descansarás hasta lograrlo, y esperas que todos respeten ese tiempo. Trabaja por bloques si no puedes trabajar corrido. Pon un timer o tu reloj, por cada 50 minutos o una hora, para y toma un descanso de 10 minutos. Bebe agua, toma un snack, ve al baño, chequea a tu hijos y/o tu esposo.

2] Lo haces sin tiempo.

Lograste que todos estuviesen fuera de casa, ya tienes el ambiente perfecto. Pero empiezas a sentir la presión de que solo tienes hasta determinada hora para concluir, porque tienes otros compromisos, porque tienes que cocinar o prepararte porque recibirás visitas o van a dar el nuevo episodio de la serie que ves en Netflix.

Quizás éste siempre ha sido tu tema, no dispones del “tiempo”. Cada persona es diferente y toma decisiones con más o menos facilidad. Al momento de organizar, es importante reservar un tiempo prudente, donde puedas dar lugar al enfoque, y sobre todo para hacerlo bien de una vez por todas.

Organizar es hacernos conscientes de lo que nos rodea, organizar es una tarea que hacemos con propósito, para sentirnos bien por dentro y por fuera.

3] Quieres abarcar mucho en poco tiempo.

Estás clara en lo que buscas y cómo hacerlo, pero quieres hacer tantas cosas, que ni Flash a la velocidad de la luz lograría; por tanto, sé realista, si vas a organizar tu closet, haz eso y ya, no intentes arreglar otros espacios, a menos que dispongas de tanta energía y entusiasmo que sabes que ese mismo día terminarás concluyendo el otro espacio también.

El evaluar cómo nos fue, y qué pudimos hacer mejor es vital, y debes de incluirlo en el tiempo de trabajo.

Cuando niños nos enseñaron muchas cosas, pero no nos enseñaron a organizar, solo nos dijeron que debemos de hacer nuestra cama, colgar la ropa y no dejarla en el piso.

Seamos francos, si desde pequeños alguien se encargaba de recoger nuestras cosas, cuando llegamos a la vida adulta organizar nos parece abrumador, y una tarea casi imposible, y como es algo que no nos gusta, queremos atacar todos los frentes al mismo tiempo.

“Una tarea realizada con excelencia una sola vez, es como darnos una palmadita todos los días por el trabajo bien hecho”.

4] Lo que voy a organizar está repartido en múltiples lugares de la casa.

Es normal que si voy a organizar la cocina, saco y reviso todas la gavetas y armarios de la misma, hasta el último rincón. Revisamos la calidad de nuestra vajilla, si los sartenes están en condiciones óptimas y si tu cubertería está completa, pero acaso te pregunto: ¿No son las copas y la vajilla de la abuela que están en el comedor, parte de la cocina? Claro que sí! Por tanto debes de incluirla en el proceso.

El método que uso con mis clientes es el Método Konmari, y en el mismo, organizamos por categorías y no por zona. Utensilios de cocina, cubertería y vajilla, es una, ropa, calzados y accesorios es otra.

Bajo la premisa de que no tenemos mucho espacio, utilizamos cualquier rinconcito de la casa y ahí metemos una caja o una maleta. He visto decoración de navidad debajo de la cama matrimonial, vestidos de fiesta, en el closet del más pequeño, libros en el closet de ropa blanca, etc.

Organizar los espacios por categorías, nos hace sentir que avanzamos, tomamos decisiones más acertadas, cerramos ese capítulo y avanzamos al siguiente.

5] El método usado no funciona.

No porque lo haya visto en la TV significa que es la forma idónea para ti.

Te daré un ejemplo, el Closet de Ropa blanca o lencería de cama. ¿Cuántas veces has intentado sacar la última sábana de una pila que se tambalea? Admítelo, se te ha caído, o terminas utilizando lo que está más arriba. No es que esté mal apilar las piezas, pero quizás no es práctico y al poco tiempo vuelve el caos.

Cada hogar es diferente y sus necesidades también. Sugiero que en la medida de lo posible cada individuo conserve sus sábanas en su habitación en un rinconcito, la ventaja es que desahogarás el closet de ropa blanca, y harás más simple el proceso de cambio de las mismas.

En resumen, intenta, cambia y rétate a mejorar cada espacio, hasta que encuentres el método que sea más eficiente y eficaz para ti.

6] Los demás en casa no colaboran.

Excusa o realidad, es un tema vital para no volver atrás. Cambiar el modus operandis de un hogar de la noche a la mañana es bastante complicado. Somos seres guiados por los hábitos y el que lleva la voz cantante, es quien trabaja más en el proceso.

Conversar en familia sobre lo que esperamos y nos gustaría ver en cada espacio, es el primer paso para lograr resultados que perduren y que todos podamos disfrutar y apreciar. Por lo que asignar pequeñas tareas, aunque parezcan insignificantes respecto a todo lo que hay que completar, es una actividad más que ya tachas de los pendientes. Por tanto, auxíliate de tu familia, personal doméstico y las herramientas disponibles en el mercado para hacer más fácil el trayecto a una vida en orden.

Siempre digo que cuando nuestro entorno está en Orden le damos oportunidad a que nuestro interior tambien lo esté.

Nathalie Navarro

Dominican Organizer | Todo en Orden RD

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